Poner límites no te hace mala persona

Decir que no cuesta. Y después viene la culpa. Pero eso es lo que hay que trabajar.

8/8/20261 min read

black blue and yellow textile
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Te piden un favor y decís que sí antes de pensarlo. Te cargan algo que no te toca y lo agarrás igual. Alguien te trata mal y te quedás callado. Y después, en tu casa, queda esa sensación de estar siempre corriendo para el lado de los demás.

Aprendimos que ser buena persona es estar siempre disponible, no molestar, poner a otros primero. Entonces cuando querés marcar un límite, aparece la culpa. Como si estuvieras haciendo algo malo.

Pero pensalo: un límite no es un ataque. Es decir hasta acá llego, esto sí, esto no. Eso no te hace egoísta ni frío. Te hace alguien que también se cuida.

¿Te suena decir que sí con la boca mientras gritás que no por dentro? Ese desajuste, sostenido en el tiempo, te va llenando de resentimiento. Y el resentimiento sí que arruina vínculos, mucho más que un "no" dicho a tiempo.

Empezá por límites chicos, donde el costo sea bajo. "Hoy no puedo", "prefiero que no", "necesito pensarlo". No hace falta dar mil explicaciones.

Al principio la culpa aparece igual. Es normal. Pero con la práctica vas a notar que quien te quiere de verdad respeta tus límites.